La verdad corre desapercibida por los pasillos más reconditos, y aunque los actores profusos traten de ocultarla, habrá un momento en que los ojos del ciego la miren de frente, sabiendo que se encuentra plasmada en la relidad, esperando ver la luz y desentrñando cada hecho que por sí mismo se torna transparente.
No es exclusiva, esta verdad, de unos pocos iluminados, cubiertos por las tinieblas de la cerrazón, sino por el contrario, es la misma que da vida a los presentimientos de quien asegura que al buscarla la hayará en lo más lejano de los sentimientos.
Surge de individuos y juegan con ella los grupos, la tapan, encubren y la hacen ver cubierta bajo el disfraz de la mentira, mientras aquella resuena con los más altos gritos enmudecidos, que se acallan por la falsa traición proferida a quienes la esperan.
Los justos luchan por ella, los soñadores reposan en espera de saberla arribar, los inocentes la sienten suya, pero no, los que la conocen la protegen y sólo en la casuistica más profusa de la casualidad podrá ver la luz, y será cuando la verdad inhunde el mar de cuestionamientos inconclusos que rondan la racionalidad de quien da su vida por ella, a cambio de la simple satisfacción de un nuevo despertar.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario