Entre lo profuso, difuso e inconcluso de un sentimiento que queda atrapado en el fondo del ser que se niega a expresar lo naturalmente expresable; perdido entre lo confuso e inexorable, cuando así se deriva del juego social y contextual.
Actualidad o alejamiento entre seres, que se acentúa por el acontecer cotidiano que aleja de la realidad al humano más racional, desinterés por el entorno e interés exclusivo por el sí mismo que evade la responsabilidad de su propia sociedad.
El fin, la capacidad de asombro ante la creación se vio exterminada las artes, bellezas confundidas entre la inexpresión de la ciencia y la ambición por acumular las riquezas que empobrecen a las masas y acaban el entorno. El milagro humano recayó en la soledad que ensombrece aquella naturaleza que yace inmuda ante el pasar cotidiano y creciente del progreso.
Una selva, un arbol, un lago, una estrella, todos ignorados cuando una mirada se les niega, el rey el bufón y la gacela, esperando la ola de extinción, mientras el ser humano, con toda la racionalidad de erroneo saberse poseedor del poder sobre lo terrenal, se pregunta si hay algo más allá, y es seguro que lo hay, pero ante al actuar humano, tal vez jamás permitirá verse descubierto, por lo menos hasta estar seguro de que cada hombre conoce el verdadero significado del ser, y su inherente cuidado.
Es incierto, saber si aquel podrá disfrutar por un instante del entorno, frenar la destrucción y respirar el aire fresco que baña aquellas cañadas rodeadas de naturaleza, cobijadas por la suave luz de las estrellas; si en algún momento la reflexión por salvar a los inocentes rebasará a la polución, es incierto, es lejano, es el retorno a los orígenes del hombre que se niega a regresar a la verdad que se oculta en lo terrenal.
Guerra, explotación, discriminación, demostración de poder y ambición, visión perdida de lo simple, visión perdida de la capacidad de asombro, cuando la misma sangre que corre en ríos de inequidad, ya no es ajena a la comunicación constante, en la que la muerte y destrucción, la violencia y depredación son una constante arraigada en el progreso.
A dónde vamos a llegar? No lo sabemos, siquiera si podamos continuar, en un instante eterno sólo queda retornar a buscar lo perdido, vislumbrar que la capacidad de asombro sobre lo terrenal no es un sueño olvidado, sino el alimento para las almas que sobrevivan a la actualidad.
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